09 de noviembre 2023

Más de 500 personas participaron de las distintas actividades del festival que organiza la Fundación de Periodismo Patagónico. Fueron tres días intensos en Bariloche donde distintos referentes de la comunicación debatieron sobre los desafíos urgentes de la profesión, los nuevos formatos y el fortalecimiento de medios independientes. Por Marina Navarro / Fotos: Euge Neme - Pablo Candamil*

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Durante tres días, del 2 al 4 de noviembre, en la ciudad de Bariloche tuvo lugar la segunda edición del “Festival iberoamericano de periodismo narrativo: Nave de no ficción”, en el que hubo más de 25 actividades entre charlas, talleres, clínicas, presentaciones de libros y performances. Como invitados especiales estuvieron los maestros de periodismo narrativo latinoamericano, Julio Villanueva Chang, Juan Pablo Meneses y Roberto Herrscher. Y las referentes locales Sonia Budassi, Silvina Heguy, María O’Donnell y Gisela Busaniche entre otros. Además, hubo una presencia destacada de periodistas chilenos como Carlos Basso, Juan Cristóbal Peña y el poeta mapuche Bernardo Colipán.

Fueron días que incluyeron tiempo para la reflexión sobre la situación actual del periodismo, sus desafíos urgentes, y debates sobre rol de la universidad como garante del periodismo de calidad. Se entregaron los premios de la quinta edición de crónica patagónica que organiza la “Fundación de periodismo Patagónico”. Se presentaron los podcasts: “La one: la vida de Moría Casán”, y “Fugas: el plan perfecto no existe”. Y en los recreos entre actividades se podía visitar una muestra de fotoperiodismo patagónico y una feria del libro de no ficción. También hubo tiempo para la fiesta, al ritmo de la salsa, la performance, “Pena y pachanga”, puso al público a bailar.

Pero antes de avanzar con la nota, el lector podría preguntarse, ¿cómo es un festival de periodismo narrativo en la Patagonia?

Una postal apresurada podría lucir así: una maratón de actividades que arrancan temprano y se suceden en distintos espacios del centro de la ciudad, donde de repente se está en el Puerto de Bariloche, en una sala con enormes ventanales por donde se ve el lago Nahuel Huapi y las montañas nevadas. Mientras que a unas cuadras de distancia es posible caminar por el centro cruzando turistas y estudiantes de viaje de egresados.

La apertura oficial del festival y la bienvenida, estuvo a cargo de Santiago Rey, director de la Fundación de periodismo patagónico y organizador del evento desde sus inicios en 2019. Rey sintetizó el sentido del festival así: “Queremos generar espacios de debate y de discusión en torno a nuestro oficio, para ser cada vez mejores periodistas y contribuir al fortalecimiento de medios independientes, éticos en su trabajo, situados desde su territorio. Ojalá seamos capaces de ese sostenimiento”. Y citó unas líneas de la canción de Gabo Ferro, Volver a volver, “Hace tanto frio que no podemos más que arder.” Y mirando al público dijo: “Y aquí estamos ardiendo”.

Dentro de la agenda del primer día festival, los medios digitales tuvieron un lugar importante entre conversatorios y talleres, como la propuesta, “Narrar desde adentro: medios nativos digitales patagónicos”, la experiencia de la plataforma Árida, un medio de comunicación multiplataforma que difunde el arte, la cultura y la experimentación, dependiente del “Instituto Universitario Patagónico de las artes”, el medio online de la FPP, “En estos días”, que busca promover la crónica patagónica y la legendaria revista de comunicación popular, “Al margen”, ahora convertida en portal online. Iniciativas que tienen un mismo fin: narrar desde adentro medios digitales patagónicos, promoviendo un periodismo libre, comprometido y creativo.

“Queremos convertir a los cronistas que colaboran en nuestro espacio en las nuevas voces del sur, dijo Ángeles Alemandi, editora de “En estos días”. Y destacó el valor del, “trabajo en red y de formar alianzas, para entre todos lograr contar una región subnarrada y llena de estereotipos”. Por su parte Nicolás Martínez de plataforma Árida explicó los desafíos del trabajo audiovisual que llevan adelante: “Tratamos de dotar a los contenidos artísticos y a la producción académica artística su capacidad de entenderla como un espacio para la producción de sentido y la producción de conocimiento.” Sobre el final del taller, entre las distintas experiencias sumaron algunas claves para pensar el trabajo colectivo: “capacitarse, generar alianzas con otros y buscar la forma de sustentar y sostener los medios independientes”, sintetizó Alemandi.

Más tarde, a cuatro manos las periodistas, editoras y escritoras Sonia Budassi y Silvina Heguy editaron una crónica en vivo para la actividad: “Claves del trabajo invisible para publicar”. Sobre la labor, Heguy dijo que “la edición es un diálogo, -entre el redactor y el editor-, que tiene que funcionar. Y arranca con una pregunta: ¿qué tenés? y a partir de ahí lo primero es la escucha para ver que es lo que la otra persona quiere proponer”. Señalando la importancia del vínculo con el otro. “Porque este trabajo es de acompañamiento para que no sea una frustración la escritura, sobre todo cuando es un texto de más de largo aliento”, enfatizó Heguy. “Uno se vuelve medio como un couch”, agregó Budassi. Y juntas fueron leyendo el texto que se proyectaba en la pantalla en voz alta, párrafo a párrafo, para hacerle observaciones y preguntas a la autora anónima, que después se supo, estaba en la sala, y al cierre de la actividad se presentó y agradeció la intervención de las editoras.

La noche terminó con, “Pena y pachanga” una performance que recrea una fiesta clandestina de salsa, en donde el público está de pie y va armando en vivo, al ritmo de la música la escena donde luego ocurrirá la fiesta. Primero se descuelga un telón, luego otro, y así, van apareciendo entre el público los protagonistas. A través de sus voces, en un cruce con el biodrama se relata la vida de migrantes colombianos que cuentan sus alegrías y anhelos, pero también sus pesares y nostalgias.

En el segundo día del festival, las clínicas y talleres también ocuparon un espacio destacado en el festival, como “Todo el mundo es literatura, escenas de ficción y no ficción”, la clínica de obra que dio la escritora, periodista y editora, Sonia Budassi en la que se trabajó a partir de devoluciones personalizadas de los textos que llevaron los participantes. O el taller, “Cuatro evangelios, los caminos del periodismo narrativo” que presentó Roberto Herrscher, en el que, a través de la pregunta, “¿Por qué el cristianismo cuenta la historia de su Dios cuatro veces?” en las figuras de San Mateo, San Lucas, San Juan y San Marco, Herrscher establece cuatro caminos narrativos posibles.

A la tarde se presentó el podcast de La One, Moria Casán, que fue uno de los más escuchados en Spotify cuando se lanzó. Tomás Pérez Vizzón y Exequiel Svetliza, parte del equipo de realización, contaron algunas intimidades de lo que fue la cocina del trabajo sonoro para el podcast. Vizzón inició la charla compartiendo algunos audios de Moria en donde contaba cómo se había sentido después de tantos meses de trabajo para el podcast: “La verdad que todo fue súper fluido. Son especiales, te indagan pero es como que no te indagan, pero te sacan cosas jugosas”, decía Moria.

Vizzón destacó que en lo que señaló Moria estuvo el desafío del trabajo. “Lo que dice Moria del ‘indagan, pero no indagan’ es claramente lo que nosotros tratamos de hacer. En una conversación de cuatro o cinco horas, ir llevando a la persona a los lugares donde nosotros queremos, con un objetivo muy claro.” También profundizaron acerca de la comparación entre la imagen y el sonido en una bio pic. “A nosotros nos suelen comentar, -che está increíble el podcast, lo que sería en video”, dijo Svetliza, “pero no siempre es mejor”, y mostró un video con la primera escena del podcast, en donde se ve a Moria llegando al teatro y apoyando los pechos sobre la cabeza del boletero para que la función sea un éxito. Esa misma escena en el podcast tiene una potencia distinta, por el trasfondo sonoro. Porque “desde el sonido se puede apelar mucho más a la imaginación, a tratar de poner a la persona en escena y empezar a crear mundos”, dijo Svetliza.

En un tono intimista, sobre el final de la segunda jornada se dio la charla con Julio Villanueva Chang para hablar de su rol como editor en la célebre revista peruana de no ficción: “Etiqueta negra”. Que después de 133 números, dejó de editarse en 2017, pero sigue siendo una referencia, porque trabajaba con tiempos y temas que estaban por fuera de las agendas tradicionales de los medios. Donde no solo había textos extensos, sino que además los temas no eran los usuales, como contar la vida de un portero de edificio, la del hombre que está detrás de los números de Google, o un cocinero de la cárcel. Sobre la premura de los tiempos actuales, Chang señaló: “Creo que a veces es una virtud llegar tarde a los acontecimientos”, y explicó que quizás sea necesario repensar los tiempos y reflexionar sobre la obviedad. “Vengo de un país donde todos los días una noticia es sepultada por otra en el noticiero, y a mí me interesa llegar tarde como una virtud, y hacerme cargo de esa responsabilidad”, dijo. Pensando en un público al que le interese otra reflexión posible.

El último día del festival arrancó con “curanto: El periodismo que se cuece lento y profundo” Una experiencia taller que se llevó a cabo en la comunidad mapuche Ranquehue, en el barrio los colihues, a orillas del lago Gutiérrez, a unos kilómetros de la ciudad de Bariloche.

El taller estuvo a cargo de Santiago Rey y Ángeles Alemandi, que contaron el sentido de la actividad y de por qué hacen lo que hacen: “Habitamos territorios narrados desde afuera. Primero las avanzadas coloniales y luego el Estado tuvieron su narración. Una narración por quienes llevaban adelante la tarea. Y el siglo XX termina de consolidar una visión muy unitaria”, explicó Rey. Por eso, tanto la “Fundación de periodismo patagónico” como el festival buscan generar espacios de intercambio y capacitación para, “narrar desde adentro los lugares que habitamos”. “Todos nuestros textos tienen un espíritu universal y humanista”, dijo Rey.

Después Alemandi compartió fragmentos de distintas crónicas y relató cómo llevan adelante el trabajo de edición “La conversación como forma de construcción para pensar en voz alta con nuestros cronistas y tratar de aportar luces para que el texto crezca. Siempre en términos amorosos, cuidando los vínculos”, dijo Alemandi.

Más tarde llegó el almuerzo: curanto. La comida originaria del sur del continente donde se hace un hueco en la tierra, se lo cubre con piedras calientes, se coloca un colchón de hojas, sobre el que se depositan los alimentos, otra capa más de hojas, que después se tapa con unos lienzos y luego con la tierra. Cuando está lista, la comida es compartida en comunidad. Hacer curanto lleva tiempo. Y eso es lo que une al periodismo que promueven en la región. “Buscamos hacer uno periodismo de profundidad de tiempos lentos, como el curanto. Queremos hacer un periodismo diverso, como el curanto en el que hay varios alimentos. Un periodismo transformador como el sabor del curanto que es ahumado y está hecho de muchos sabores”, dijo Rey. Después se sirvió la comida y se celebró el encuentro.

Al regreso, aún había más actividades, la presentación de Born y Quieto, de María O’Donnell. El libro es una reedición de “Born”, el texto en donde se relata el secuestro de los hijos de uno de los empresarios más importantes del país, Jorge Born, en manos de la agrupación Montoneros. Después de su publicación, O’Donnell tuvo acceso a las grabaciones de las conversaciones telefónicas entre la familia Born y el negociador del secuestro, Roberto Quieto.

En la charla, O’Donnell dio algunos detalles de cómo encaró el trabajo periodístico. “Lo que hago es juntar material, las causas judiciales por ejemplo son muy buenas porque son muy ricas en detalles cuando se decanta el lenguaje técnico y después está la bibliografía”. O’Donell contó que tuvo acceso a materiales de estudio, tesis y revistas de la época que le sirvieron para entender y contar mejor la historia. Pero su principal desafío en esta segunda edición fue generar interés en un texto con mucha más información. “Trato de trabajar para que eso no abrume al lector, no sé si logro, pero trato de pensar en un lector que pueda empezar a leer de cero sobre la historia sin que eso lo abrume”. Y adelantó que la historia del libro se convertirá en audiovisual. “No puedo decir nada porque hay muchísimas cláusulas de confidencialidad, pero sí, podemos decir que está en camino”.

Sobre el final de la tarde llegó, “Nuevas narrativas audiovisuales”, la charla de Gisela Busaniche, donde a través de su propia trayectoria en programas como: “En el medio”, “La liga” y “Telefe noticias”, compartió con el público fragmentos de videos para explicar cómo fueron cambiando los formatos audiovisuales hasta llegar al reel. Mencionó a los periodistas narrativos pioneros como Rodolfo Walsh o Truman Capote, pero también puso en valor figuras del periodismo televisivo argentino como Fabián Polo Polosecki con su mítico, “Al otro lado” o Juan Castro con “Zoo”. También recordó a la periodista y comunicadora Mariana Moyano, que falleció hace unos días, quien la ayudó en su trabajo en el programa: “En el medio”.

A lo largo de la charla, Busaniche explicó porque cree que la televisión sigue estando vigente. “La televisión no murió, con la pandemia la gente se fue a la televisión para ver el noticiero y tener las noticias en vivo”. Aunque reconoció que ya no es el medio más visto. “Lo que está cambiando es la manera de ver la televisión, es más una televisión a la carta”, dijo.

El cierre del festival, al igual que la apertura estuvo a cargo de Santiago Rey, que invitó al equipo que organizó el festival: Ángeles Alemandi, Santiago Grau, Vanina Wiman, Lorena Barrios y Rodrigo Obreque a pasar al escenario para celebrar el encuentro por el que pasaron más de 500 personas entre público y expositores. “Hacerlo en un lugar público en estos momentos del país tiene un significado muy especial”, dijo Rey, e incitó a seguir haciendo periodismo “de calidad, comprometido y situado desde nuestros territorios”.

*Esta nota fue publicada en INFOBAE.

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NAVE de No Ficción fue posible gracias al acompañamiento del Gobierno de la Provincia de Río Negro, la Fundación Friedrich Ebert, la Municipalidad de San Carlos de Bariloche, el Ministerio de Cultura de la Nación, la Secretaría de Cultura de la Provincia de Río Negro, el EMPROTUR, la Universidad Nacional de Río Negro, AlunCo, Hotel Tres Reyes y Helados Jauja.